jueves, 27 de septiembre de 2007

La playa, ¡¡ese gran espacio!!

Buenas tardes a todos/as:
por fin puedo decir que he disfrutado de 5 días de vacaciones; anque más adelante matizare lo de disfrutar.
En el escrito de hoy voy ha hablaros sobre ese gran espacio que todos alguna que otra vez hemos tenido el "placer" de pisar y permanecer en ella. Si ese espacio es la PLAYA.
La playa, es ese lugar que consta de mar y que esta llena de arena, una arena espacial que por su blancura y finura te invitan a pisar, pero que en el momento en que lo haces te arrepientes al instante ya que esa maravillosa arena que en principio era inmaculad, pasa a ser esa arena pegajosa que por más que te sacudes, (a veces parece que te estes maltratando), no desaparece, ya que se adhiere a la piel como la lapa a una roca. Pero no crean que solo con sacudirse es suficiente, ya que hay veces que incluso tomando una ducha, (algo recomendable siempre, pero sobre todo si vuelves de la playa más), esa arena maldita se resiste a abandonar tu piel, como si fuera un parásito que se esta alimentando de ti y no quisiera dejarte. Pero al final, con paciencia y un buen restregón, acaba por desaparecer y es engullida por ese desague que tanto adoras cuando ves como se engulle a ese bicho arenoso.
Es curioso que todo el mundo cuando llega la temporad estival, lo primero que piensa en lugar de vacaciones es en la playa, da igual que sea del norte, o del sur, o de donde sea, lo importante es ir a la playa a "descansar". ¿Desacansar?, pero quien es capaz de decir que se descansa en la playa, cuando lo que ocurre es todo lo contrario; un día entero de playa, equivale a una noche de agotamiento y mal estar, ya que tomar el sol tanto tiempo no es recomendable, pero aún así es algo que está ímplicito en nosotros y ya que vamos a la playa, hemos de pasar por narices todo el día como los lagartos, al sol que más quema.
Además si nalaizamos el tema de la arena, es curioso que deseemos estar tumbados en un lugar que sino fuera porque esta también el mar, diriamos que es un foco de infecciones, ya que sino, solo hay que ver como se ponen las madres con los niños, cuando en invierno juegan al fútbol en un campo de arena y estos acaban, como es lógico de arena hasta las cejas. En este caso las madres se enfurecen y dicen que se juega en un foco de infecciones y que lo mejor que se podría hacer es acabar con esa "maldita arena".
Efectivamente amigos, yo estoy con las madres, deberiamos acabar con todo aquello que sea arena, pero también con la playa, que al parecer a las madres esa arena no les parece mala, sino que por contra quien no ha oido alguna vez que la arena de playa es buenísima para los pies (andar descalzo sobre ella), y que en la playa se te van todos los males.
Curioso pero cierto, los hombres como siempre nos dejamos llevar por las tendencias y las modas y el ir a la playa es una tendencia veraniega, que por ser multitudinaria, todos aceptamos como algo bueno y cuando alguien (es mi caso), plantea la posibilidad de pasar el verano en otro estilo de lugar (montaña), ya que la arena le da asco, es tildado por rarito o extraño, cuando la verdad es que a nadie en su sano juicio le gusta estar rebozado en arena, ya que es incomodo y no digamos cuando se queda la arena en el vestuario que llevamos y nos pica todo. Pero en verano, esa arena que tanto odiamos es aceptado por todos.
A continuacion pasamos a hablar sobre el mar, si es cierto que a todos nos gusta jugar con las olas y sentirnos "surferos amateurs", pero que me dicen de nuestras queridas amigas las algas, esas plantas acuáticas tan maravillosas que a nadie le gusta tocar ya que se asemejan a gusanos asquerosos y a ¡nadie le gusta! el tacto de algo viscoso y pegajoso en su piel. Pero al igual que con la arena, parece que el verano nos afecta en la cabeza e incluso hay gente que las coje y juega con ellas como si fuera algo divertido que te tiren un alga al cuerpo. Personalmente, soy de los que si alguien me tira un alga, le podría partir la cara por ello.
Sobre el mar también podríamos decir que según donde nos encontremos su poder refrescante es hipotético, ya que a veces el agua está más caliente que el exterior, caso claro La Manga del Mar Menor. Aunque también he de decir que el Cantábrico es todo lo contrario y es una delicia bañarse allí.
Respecto a la sal no hay comentarios, salvo cuando ves que alguien es capaz de ponerse ropa sobre su piel impregnada de sal y no parece que les moleste, no sé quizás yo sea muy raro, pero el picor que origina el contacto de una prenda sobre un cuerpo lleno de sal es algo que no soporto y estoy deseando llegar a casa y ducharme, cosa que hay gente que ¡NO HACE!.
Bueno señores/as, acabo diciendo que la playa es una opción como otra de las miles que hay para veranear, pero que es contradictoria con todo lo que las madres predican en invierno sobre la sanidad y la pulcritud.
Hasta el verano que viene que nos veremos paseando por alguna que otra playa, o... ¡no!.
Como siempre recordatr que no pretendo convencer a nadie, solo cuento mi VERDAD sobre la PLAYA.
EL ABUELO.

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